... cada kilómetro un mar de felicidad, cada entorno un referente para los sentidos, y cada persona, el puto mundo.



Rodando Sin Más, Enero 2011


Seguro que el figura de la rotonda no pensó lo mismo cuando dio con su cabeza en la gravilla, pero en fin, allá cada uno con su forma de aparcar... y es que muchas veces tranquilo en tu casa y cuando menos te lo esperas surge una ruta que no tenías prevista y te dices a ti mismo, venga coño, si lo que quiero es rodar!, pues que así sea, rodar sin más, por puro placer, por poder sentir una vez más todo lo que siento cuando ruedo, improvisando sobre la marcha, una carretera, un punto de partida y el resto por descubrir... en definitiva, una corta pero intensa experiencia a través de algunas de las localidades que conforman la noble zona sur de la provincia de Toledo...
 
Tras una incómoda niebla que me pilla de sopetón rodando por la A-42 hasta Toledo, necesito templar mi cuerpo con un café y de paso comprobar de primera mano que la nueva ley antitabaco ya esta haciendo de las suyas, y es que nunca entenderé estas posturas prohibitivas, el señor Estado velando por su sumiso rebaño y a la vez animando al enfrentamiento entre ciudadanos en forma de denuncias, triste, muy triste...
Pero bueno!, si de lo que se trata es de rodar, así que, me pongo en marcha y acompañado de nuevo por el astro sol, mi primera parada, Guadamur. Su Castillo fue construido en el siglo XV como fortaleza militar y consta de dos recintos amurallados rodeados por un foso, a bote pronto me recuerda al Castillo de Coca, que ya visité una vez.

Frente al castillo se encuentra su monumento más antiguo y auténtica joya del arte mozárabe, la Ermita de Nuestra Señora de la Natividad. Este singular templo data del siglo XIII y su interior esconde las reproducciones de las coronas visigóticas del tesoro de Guarrazar, legado de toda una época justo anterior a la conquista de la Península por parte de los moros.

Entre vacas y más vacas de explotaciones ganaderas continuo camino hasta mi siguiente encuentro, la localidad de Polán...

El Castillo de Polán, fortaleza del siglo XII que actualmente sólo conserva la fachada oeste, y además incompleta, ya que está rota por el centro, se yergue orgullosa en claro desafío al implacable tiempo .

En San Martín de Montalbán, mi siguiente parada, destaca la Iglesia de San Andrés del siglo XVII, diseñada por el hijo de El Greco, este templo se asienta sobre una antigua iglesia románica de la que solo se conserva la torre de sillería.

Una grata sorpresa me aguarda en las afueras del pueblo, pero antes, un alto en el camino para descargar mi próstata mientras un vehículo afina lo necesario para no entorpercer mi maniobra, agradecido! ja, ja...

Antiguas dehesas de encinas, testigo de tiempos pasados, por las que posiblemente una antigua vía romana conducía a sus peregrinos...

... hasta Santa María de Melque, conjunto monástico construido en el siglo VII dentro de lo que fue la capital del reino visigodo, Toledo.

Los sillares de granito empleados en la construcción del complejo se apilan ahora libres de todo uso...

... sin embargo su Iglesia, que se encuentra en un estado de conservación bastante notable teniendo en cuenta que tan solo luce 1.300 años de antiguedad, continua dando de que hablar, ahí es nada...

También en las afueras y al otro margen de la carretera CM-4009 se encuentra el Castillo de Montalbán al que se accede por una pista de tierra. Construido por los Templarios durante el siglo XIII sobre una antigua fortaleza árabe, se alza sobre un escarpe de 100 m de profundidad cortado por el río Torcón, que hacía de foso por tres de sus lados. Ante la imposibilidad de rodar por pista de tierra embarrada, opto por llevarme su recuerdo inmortalizado desde un punto cercano de la carretera.

Mi ultimo destino será Navahermosa, y allí, la Iglesia de San Miguel Arcángel del siglo XVI...

... y mi último alto, carreteras que nada tienen que envidiar a las de la legendaria ruta 66, pero ese, ese amigos, será otro cantar... HASTA LA VISTA PENDEJOS!.