... cada kilómetro un mar de felicidad, cada entorno un referente para los sentidos, y cada persona, el puto mundo.



Perdices ARRiacenses, Febrero 2011

Una vez leí en un blog sobre La Alcarria que las perdices en invierno bebían de la escarcha acumulada en la tierra durante la noche y el día. Esa imagen de perdices alcarreñas o arriacences siempre quedó grabada en mi mente, quizás porque mi estómago captó la indirecta, o simplemente porque me pareció ingenioso, no se, el caso es que sería yo capaz de poder observar in situ dicha imagen?... pues no, como así ha sido, pero que más da!, si de lo que se trataba era de buscar, una vez más, la perfecta excusa para enfundarme las botas, arrancar a la nena y devorar unos cuantos kms de la provincia de Guadalajara mientras admiro la belleza del entorno y la riqueza de su legado, nada más...

De valor estratégico debido a que fue un cruce de caminos obligado hacia Aragón, la localidad de Torija se encuentra estrechamente vinculada a su fortaleza medieval. Data del siglo XV y en ella se hicieron fuertes los navarros durante la guerra que enfrentó a Juan II de Navarra con su primo Juan II de Castilla.

Su colosal Torre del Homenaje sirve de acceso al resto de las dependencias del castillo.

Frente a él se encuentra la bonita Plaza de la Villa. De aspecto típicamente castellano esta estructura se encuentra protegida por viviendas aportaladas que le confieren un sobrio aspecto, y por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya Torre de planta cuadrada realiza a veces funciones de vigía y de guardián de la localidad.

Giro de -90º y de nuevo el castillo ante mis narices. Aunque sea visitable decido no hacerlo, y es que después de un suculento almuerzo rico en grasas el menda no esta para muchos trotes, otra vez será...

Bonitas calles consecución de casas de fachada empedrada confieren al pueblo ese aire sencillo que tanto encandila al forastero...

Dejo atrás Torija y en mi cruce de caminos particular la decisión ya ha sido tomada...

... Brihuega es una de las localidades más bonitas de la Alcarria, no en vano presume de ser El Jardín de La Alcarria, y es que ya Camilo José Cela escribió en su primer Viaje a la Alcarria: "El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia".
La villa que durante mucho tiempo estuvo amurallada aun conserva pequeños tramos como los de la Puerta de la Cadena, en ella se dan cita, entre otros, sus gentes en los quehaceres del día a día.

Como en este caso, alguna de las torres esquineras de la muralla fueron reconvertidas en torre campanario durante la época de la reconquista.

Entrada a la Real Fábrica de Paños de Brihuega, un ejemplo claro de la arquitectura industrial del siglo XVIII.

Frente a la Puerta de Cadenas y en todo su esplendor se encuentra la Iglesia de San Felipe. Auténtica maravilla románica de transición al gótico del siglo XIII, destaca por la sobriedad de sus formas y la belleza de su portada, y por ello, bien merecería ser considerada una pequeña joya de la arquitectura religiosa.

En su fachada principal encontramos este vistoso rosetón cuyas tracerías conforman una estrella de seis puntas.

El interior no defrauda y es que su nave central desprende ese aroma característico de este tipo de templos. La sencillez ornamental solo rota por una sillería en madera monocromática no hace más que acentuar esa simplicidad de formas, genial!.

El Castillo de Piedra Bermeja data del siglo XI y como suele ocurrir en estos casos levantado sobre una antigua alcazaba árabe...

... Linda con el Parque del Molinillo y echando un vistazo a sus alrededores ajardinados no es de extrañar que haya ejercido más de finca de recreo que de auténtica fortaleza militar...

... o no?.

La Iglesia de San Miguel frente al mágico parque ajardinado es prima hermana de San Felipe, no hay más que verla, su similitud en formas y sencillez la delatan.

Poco a poco me alejo de Brihuega y sus ricas mieles para adentrarme por carreteras donde lo único que rompe la bendita monotonía son pequeñas cascadas que tiñen de verde los taludes...

... y algún que otro desvío un tanto "verde" que pica mi curiosidad. Se trata del acceso a una pequeña localidad llamada Valderrebollo.

Valderrebollo es un pequeño pueblecito a la rivera del río Tajuña donde la vida ha de ser muy, pero que muy tranquila a juzgar por el nonagenario oriundo que sale a mi encuentro. Este simpático personaje me hace saber que esta iglesia, del siglo XVI pero con portada románica del siglo XIII, es muy antigua...

... pero no tanto como la Ermita de la Virgen del Prado en la otra margen del río, que como bien me confesó "es muuy antigua, unos mil años o más..." .

Con un calor más que aceptable uno echa de menos no poder desprenderse de la repudiada cazadora ja, ja, lástima de alforja!.
En Cifuentes la Iglesia del antiguo Convento de Santo Domingo me entero que ha sido reconvertido en Centro Cultural del municipio, pero como siempre, servidor prefiere ir por libre.

Tras su imponente nave el culto ha caído ya en desuso tal y como evidencia la ausencia de cruz en lo alto de su espadaña.

Pegada al convento se encuentra la Iglesia de San Salvador del siglo XIII y su portada de líneas clasicistas...

... la occidental, sin embargo, de tradición románica e influencia gótica se denomina de Santiago y ha sido restaurada hace poco.

Con semejante marco es normal que ambos templos hayan quedado unidos por un pequeño parque que sirve al viajero como punto de reposo...

... y observación ja, ja.

Del antiguo Hospital del Remedio del siglo XVI solamente quedan en pié su capilla.

La portada es un bonito ejemplo del estilo gótico isabelino...

... mientras que en su interior la ausencia de retablo imprime ese carácter austero acorde al ejercicio altruista de sus moradores.

Las columnas puestas a modo de arco de la antigua columnata del patio con claustro, sirven hoy en día como decoración del actual parque de tipo anfiteatro.

Inmóvil al paso del tiempo esta antigua portada con blasón sigue ejerciendo de única entrada a su vivienda.

Al Castillo de Cifuentes se llega después de una pista de tierra más propia de una enduro que de un "hierro", en fin, es lo que hay ja, ja.

Actualmente se encuentra en estado de ruina...

... aunque consolidado.

Pero para seros sinceros me quede a sus puertas, una viga a modo de puntal sosteniendo uno de sus muros me echa para atrás, que queréis que os diga...

Eso sí, las vistas espectaculares...

... mires a donde mires ja, ja.

Entre Cifuentes y Trillo se encuentra el pueblo de Gárgoles de Abajo una vez pasado Gárgoles de Arriba, allí pervive esta Iglesia del siglo XVI que aun conserva uno de sus ábsides de estilo románico.

Las numerosas cuevas al pié de la colina sobre la que se asienta la población llevan guardando y enriqueciendo el preciado vino elemento desde tiempos ancestrales. Muchas son reconvertidas en espacios donde disfrutar de la gastronomía, los caldos, pero sobre todo, de la buena compañia y de la hospitalidad de sus gentes.

A ritmo pausado y bordeando el Embalse de Entrepeñas la perfecta carretera se convierte en un constante trasiego de motos y más motos, la vuelta promete...

... pero antes y en el desvío hacia Sacedón, me inmortalizo junto a la localidad de Durón donde es tradición que existió un Convento de los Templarios.

De lo extenso del embalse me quedo con esta instantánea, simplemente cojonuda... Y HASTA LA VISTA PENDEJOS!.