
Cita obligada para todos los amantes de las dos ruedas con ganas de aventura, y digo obligada, porque es la primera concentración del año y porque se celebra aquí, en Puente Duero, Puzela, es la más que legendaria Pingüinos.
Y es que harto de tener a la nena en "bad standing" debido al mal tiempo reinante en todo el territorio nacional, cualquier excusa es jodidamente buena para reunir a cuatro intrépidos y chalados motoristas a lomos de sus tres hierros y embarcarse en el Pingüinos más duro e intenso al que servidor ha acudido en todos estos años, y que son unos cuantos.
Salida desde Madrid con la mente puesta en el puerto de Guadarrama y no sin razón, y es que cruzar este puerto de la sierra madrileña a una temperatura de -6ºC puede llegar a minar el carácter del espécimen más bravucón y experimentado. El resto del viaje transcurre bajo la influencia de un demoledor frío polar y solo próximos a nuestro destino Valladolid, los dioses se apiadan de nuestras almas y nos permiten una pequeña y corta tregua hasta llegar a nuestro hotel favorito en tierras vallisoletanas. Tras un rápido y merecido descanso llenamos el estomago y otras partes de nuestro cuerpo con energías renovadas, en la espera del asalto definitivo al recinto amurallado que la organización ha dispuesto para nuestro deleite. Otro cantar será la vuelta donde los 5 kms que nos separan de nuestro refugio se harán eternos como el peor de los infiernos en la tierra, debido en parte a las bajas temperaturas (-15ºC), pero sobre todo al alto contenido de octanos que nuestros agotados cuerpos tienen a bien guardar... PINGÜINOS RUGE!!.
Tras la espera a los de siempre, malditos pendejos!, estamos preparados para adentrarnos en la blanca carretera que ha de conducirnos a nuestro infernal y final destino...

Las paradas se suceden con más frecuencia de lo previsto, y es que nuestras manos son incapaces de acostumbrarse al gélido aire... en el interior de un bar de carretera templamos ánimos y cargamos baterías.

Ja, ja, en nuestro hotel favorito el infierno deja paso a la incipiente locura...

Al abrigo y en compañía, disfrutamos de las anécdotas de la ruta...

... y de las viandas servidas...

... para después remojarlo como mandan los cánones.

El frío nos nubla la vista pero siempre hay un referente para alcanzar el recinto...

En las carpas como en casa, buen ambiente, buena música y templadas birras.

Psycho barra ja, ja.

El Chalo a dos manos, que cabronazo! ja, ja...

La gente de Zaragoza siempre fiel a la cita, no sin algún que otro percance en la carretera libre de consecuencias.

Al calor de una buena hoguera y en inmejorable compañía.

Orgullo y respeto.

Las coprotagonistas a buen recaudo.

El ambiente muy caldeado, perfecta excusa para compartir con tipos de todas partes de la geografía española.

Desde Zaragoza con amor...

... y desde el puto infierno con sopor, ja, ja.

Con los Celtas Cortos el frío consigue levantar el ánimo de más de uno.

Agítala más Jesús!! ja, ja..

Y es que la noche dió para esto y mucho más...

A la vuelta el día no pinta bien y el frío sigue en pleno apogeo así que cualquier protección es poca.

.... con la Hayworth y HASTA LA PRÓXIMA!.

















































