... el que sorteamos al adentrarnos por tierras de su cuenca más alta. Tierra de sierras y pantanos, de cigüeñas y paisanos, de castillos y monasterios, pero sobre todo de frío, viento y maravillosas vistas. Un paisaje repleto de aglomerado de abetos y pinos que invaden nuestra subida a puerto como si de borregos pastando por sus abruptas llanuras se tratara, sin duda, la sombra de algún político planea cuando de balar y pastos se trata, sí!.
Es guarida de madroños, frente de batallas, receptáculo de culebras y hasta placenta de domingueros, pero sobre todo, es el habitat perfecto donde conjugar el ostracismo más ilustrado con la curiosidad de miras más audaz y tenaz...
La señalización vertical es el preámbulo de lo que resta por encontrar y admirar, la 604 la escogida, y es que no en vano es una de las pistas más populares de toda la Comunidad.
El poco tránsito pero sobre todo la sabia deformación profesional son los culpables de semejante ordinariez: obras de ingeniería de tiempos pasados impensables hoy en día como el viaducto del ferrocarril Madrid-Burgos. Levantado enteramente en piedra a la altura de Gargantilla de Lozoya posee 250 metros de luz y 16 espectaculares arcos.
Lozoya es todo un clásico para el buen madrileño que se precie, además de ser el destino perfecto donde relajarse y disfrutar de enormes y marcadas vistas, en él se encuentra uno de los principales embalses que abastecen a la capital y gran parte de la Comunidad, el de
Pinilla.
Próximos al municipio de Rascafría el horizonte se torna más gélido, en sus cumbres el asentamiento de incipientes nevadas se hacen un hueco conforme a la dilatada agenda invernal...
... y mientras, el Monasterio de Santa María de el Paular confirma mi reserva. Primera cartuja de Castilla el monasterio se erigió bajo el reinado de Juan I de Castilla allá por el siglo XIV.
En su exterior cada rincón esconde una antigua dependencia, un antiguo acceso...
... o un primitivo claustro del siglo XV.
Adquirió tanto poder en toda Europa que llegó a ser financiadora de otras cartujas como la de Granada, ganándose el sugerente mote de “ministerio de hacienda de los cartujos” jur, jur.
Uno no para de sorprenderse con semejantes portadas, y es que cada una, en su estilo, siempre esconde un motivo, un adorno, uno color, algo que la hace única frente a todas las demás.
Rodeado por centenarios fresnos y robles, el espacio interior de la cartuja es tomado por una sucesión de anárquicas formas a cual más curiosa y llamativa.
Como si de un queso de gruyere se tratara, las puertas y recovecos hacen de orificio de entrada a un fascinante mundo de alternancia de sensaciones en un entorno de paz y tranquilidad perpetua.
Al otro lado, en las dependencias palaciegas, se encuentra el Patio de la Cadena limitado a su izquierda por la capilla de los Reyes, siglo XIV...

... por un más que centenario superviviente en forma de columna...
... y por la portada de ingreso al patio del Ave María y actual hotel de turismo, en su centro.
La entrada a la capilla luce un tanto sombría, atrás quedaron sus tiempos gloriosos donde monarcas limpiaban sus conciencias a golpe de sufrida penitencia.
Dejemos atrás el clero y delante siempre la ruta, esta vez, el puerto de
Cotos a su paso por el corazón del
Parque Natural de Peñalara.
Sobre estas fechas el parque suele estar siempre nevado, aun así, siempre es de agradecidos dar las gracias por poder contemplar tanto bosque de punta en blanco...
... a pesar de los pesares.
Cuántos recuerdos!. Cuántas veces habremos subido desde Madrid con la familia, amigos o con el colegio en época infante a lanzarnos en trineo o a creer que sabíamos esquiar con más de un leñazo por testigo ja, ja.
Como agua de deshielo, así descendemos, heladitos y con el vígaro durmiente en lo más profundo de la cueva ja, ja...
Centro de toda la comarca es su magnífico Castillo, o Castillo de los Mendoza. Levantado por la
Casa de Mendoza allá por el siglo XV es una de las mejores fortaleza-palacio que se conservan de toda la Comunidad de Madrid.
Construido enteramente en granito de la Sierra de Guadarrama, destaca su Torre del Homenaje de planta exagonal...
... y su aguerrida entrada flanqueada por dos torres circulares que le confieren señorío e hidalguía.
Desde su interior y en primer plano el Embalse de Santillana.
Rematada con matacanes y almenas llama la atención la ornamentación a base de piedras incrustadas sobre sus muretes.
Toda la fortaleza se encuentra circundada por una barbacana en primera línea de defensa...
... y sus
saeteras, en bajo relieve, esculpidas con la cruz del Santo Sepulcro de Jerusalén.
La jornada toca a su fin, Soto del Real, Miraflores de la Sierra o Guadalix de la Sierra son mis últimos tránsitos, pero mi última imagen, esa que te acompaña en el camino de vuelta, es esta pequeña joya del románico madrileño y escondida en la localidad de Venturada, la Iglesia de Santiago Apóstol del siglo XII... ARRIONDAS!.