
Cuenta la historia que hubo un personaje llamado Martín Vázquez de Arce, en adelante Doncel de Sigüenza, que además de aristócrata y militar nacido en no se sabe donde en el siglo XV, sería llamado a ser emblema de la bella localidad castellana de Sigüenza. Me preguntaba el por qué de tal curiosidad y fue indagando en su historia cuando comprendí la singularidad de su legado póstumo, porque fue precisamente su muerte, pero sobre todo la autenticidad de una pose escultural magistral que rubrica su sepulcro, la que le daría su actual fama universal.
Bajo esta premisa, la ruta emprendida por tres intrépidos jinetes sobre sus monturas me ha servido para tratar de entender con más claridad las visicitudes de este caballero en unos tiempos en los que la capa y la espada estaban a la orden del día y decidían el futuro de las personas. Si a todo esto le añadimos la poderosa belleza de una ciudad medieval sin igual y a la alta estima que poseen sus figones, el resultado solo puede ser una jornada fructífera en emociones y altamente gratificante en sensaciones. Los amigos siempre tendrán la última palabra...
Es precisamente al salirnos de la A-2 rodando por la CM-1101 cuando una parada a la altura del Parque Natural del Barranco del Río Dulce para disfrutar de unas espléndidas vistas, nos avisan de lo que esta por llegar...

... y es que después de 15 kms de carretera animada y bien asfaltada somos capaces de afirmar, sin temor a equivocarnos, que nos encontramos ya en pleno centro de Sigüenza donde su imponente catedral del siglo XII nos abre sus puertas. Su estilo románico ligado a su fuerte aspecto de fortaleza medieval puede llegar a enfriar los ánimos del más devoto, pero no de servidor, basta con observarla para darse cuenta que se trata de una de las catedrales más impactantes a la par que más impactadas durante la guerra civil española.

Sus dos fuertes torres cuadradas le confieren ese aspecto de fortaleza a la par que protegen su pórtico románico...

Frente a la catedral se encuentra la Plaza Mayor de estructura rectangular y con galería porticada a uno de sus lados. Típica plaza de los pueblos castellanos en la actualidad alberga la sede del Ayuntamiento y en ella se montan puestos con la artesanía y gastronomía propias de la localidad.

Con las motos aparcadas y a buen recaudo comenzamos nuestro particular periplo como viandantes por sus empedradas calles. En esta magnífica vista al otro lado de la Plaza Mayor podemos observar la torre del campanario y los poderosos contrafuertes que soportan la Capilla Mayor...

... pero sobre todo pequeños enclaves en la vega del río que te contagian de su colorido y tranquilidad, esto promete...

Bordeando la ciudad por su perímetro oriental se puede divisar un enorme caserón que se corresponde con el popularmente conocido como El Hospicio. Bajo sus techos se daba cobijo a los más necesitados de la ciudad y se les educaba ...

El Convento de San Francisco del siglo XVII destaca por la fachada barroca de su iglesia. En la actualidad el convento es regentado por religiosas Ursulinas, nada que ver con Ursula Andrews, supongo...

De nuevo en la catedral, y tras un breve encuentro con un par de gafas dignas del más erudito de los escritores, eh cuñao? ja, ja, en su margen izquierda nos topamos con la entrada exterior al Altar de San Pedro, lugar concurrido donde además de rezos y alabanzas se practica el "fino" arte del matrimonio, vamos, que se estaban casando dos personas, y en este caso, uno del género masculino con otra del género femenino.

En posición yacente y en claro contraste con la jovial pose de nuestro querido Doncel, decoran el interior de la catedral numerosos sepulcros dedicados a los obispos implicados durante la construcción de la misma...

En sus corredores interiores la belleza del gótico se muestra en su máximo esplendor...

... mientras que en sus recovecos la sórdida oscuridad queda siempre rota por la tenue y viva luz que entra a través de sus vidrieras.

"Escalando" la cuesta de la calle Mayor, sí, sí, he dicho escalando, y en una de las travesías que la cruzan me llama la atención esta pequeña puerta o Puerta del Sol, que llamada así por encontrarse en el lado donde sale el sol en el amanecer, era un acceso a la antigua ciudad amurallada.

Siempre ascendentes y frente a la calle por la que se accede a la Casa del Doncel se encuentra la Iglesia románica de Santiago, siglo XII, donde destaca su soberbia portada.

La Casa del Doncel es un claro ejemplo del gótico-civil y por ella han morado los personajes más ilustres de las familias más acomodadas. En la actualidad contiene entre otros el Archivo Histórico Municipal.

Frente a ella la Iglesia de San Vicente, siglo XII, que al igual que ocurriera con la de Santiago se encuentra integrada en el núcleo urbano.

De oca a oca y seguimos pateando, esta vez hacia la Plazuela de la Cárcel...

... antigua Plaza Mayor de la localidad que aun conserva sus edificios civiles más emblemáticos de la época, Ayuntamiento, antigua Cárcel y la posada del Sol.

Arrastrándome y con la lengua fuera ja, ja, hacia el castillo...

Sobre una antigua alcazaba árabe que a su vez fue ampliación de un antiguo castillo visigodo y un castro romano, se asienta el Castillo de Sigüenza, siglo XII, que fue antigua fortaleza y residencia de los obispos señores de la ciudad, y que en la actualidad ejerce de estupendo Parador de Turismo.

En su interior, el original patio de armas es hoy un bello enclave ajardinado donde disfrutar de un agradable paseo en compañía de buenos amigos...

... porque si de enemigos se tratara ja, ja...

Recordando Olympia, eh cuñao? ja, ja...

Simplemente una delicia, pura armonía...

... pero no tanto como nuestro restaurante favorito Calle Mayor que ha hecho las delicias de unos comensales hambrientos y con muchas ganas de cachondeo, doy fe!.

Su menú degustación te ofrece la posibilidad de saborear unos platos sencillos a la par que elaborados, una puesta en escena altamente atractiva pero sobre todo una caída en buche plenamente satisfactoria...

... y si no juzgad vosotros mismos...

... que "este" ya ha sentenciado ja, ja.

Entrantes y segundos "pata negra"...

... postres "toma ya!"...

... y en fin, un sábado para el recuerdo que entra a formar parte ya de las memorias de un apasionado viajero... Y HASTA THE NEXT ONE!.
