... cada kilómetro un mar de felicidad, cada entorno un referente para los sentidos y cada persona, el puto mundo.



Gigantes En La Mancha, Marzo 2011


"Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla...". Pues bien, la incipiente locura de nuestro hidalgo favorito así como la incipiente cordura (espero ja, ja) de otro bloguero (gracias Kondor) han sido, junto al espléndido sol y las altas temperaturas, las siglas perfectas para una interesante ruta a través de paisajes armónicos donde la alternancia de verdes campos y ocres tierras solo queda rota por solitarios cerros y poderosas fortalezas... La Mancha ruge!.

La Muy leal villa de Yepes toma su nombre de un posible topónimo mozárabe, Hepes, que ya se citaba allá por el siglo XII. Situada en la Mesa de Ocaña es su legado artístico la que la hace merecedora de ser un conjunto histórico rico y singular.
En la entrada al casco urbano donde en tiempos convivieron las tres culturas, de los restos de sus dos recintos amurallados destaca La Puerta de Madrid, claro exponente del carácter militar de la ciudad.

Llegados a la la Plaza Mayor se encuentra la Colegiata de San Benito Abad también conocida como la Catedral de La Mancha debido a sus excepcionales dimensiones. Data del siglo XVI y conjuga el final del gótico con el primer Renacimiento.

Junto a ella, el Alcázar de los Señores de la Villa que era utilizado antaño por los arzobispos toledanos como residencia estival, pero sin playa, claro.

La colosal Colegiata es sin duda la edificación más representativa y protegida del municipio, y por ello, no hemos dudado ni un segundo en retirar nuestras preciadas máquinas de su proximidad cuando un lugareño nos avisa de la voracidad municipal en el afán recaudatorio...

... y eso que la alternativa ofrecida no resultaba del todo clara, ups!...

La majestuosa portada principal sirve de acceso a los feligreses a la hora de practicar el culto, mientras que para el infiel, su interior resulta toda una lección de buenas artes y muy buen gusto.

Como no podía ser de otra manera cierra el espacio de esta Plaza su presumido y elegante Ayuntamiento, otra cosa son sus moradores con los que un servidor no tiene el gusto...

Arropados por un brillante sol y una temperatura más que primaveral continuamos nuestra ruta hacia Mascaraque. Allí nos aguarda la Iglesia de Santa María Magdalena del siglo XVIII...

... y el Castillo de Juan Padilla. Perteneciente a la familia Padilla desde el siglo XIV este palacio-fortaleza se encuentra actualmente en manos privadas, no obstante, y por lo hablado con un amable y jovial lugareño, su interior es un tesoro en sí ya que esconde, y digo esconde porque no puede ser visitado, la más espectacular y refinada decoración así como una serie de sorprendentes colecciones que harían las delicias del mejor de los observadores.

El Castillo de Almonacid de Toledo, además de poderse observar en ruta desde Yepes, data del siglo IX y es de origen musulmán. Durante el siglo XI pasó a manos de Alfonso VI como parte de la dote de Zaida, su esposa e hija del rey moro... y en la actualidad, y al módico precio de una de las antiguas pesetas, de quien a bien tenga como única misión reformarlo por completo, toda una ganga!.
La localidad de Manazaneque goza de un bar generoso en pinchos de jamón de la tierra con botellín además de un coqueto Castillo del siglo XV. Actualmente es utilizado en parte para dependencias del Ayuntamiento, aun así es posible su visita previo aviso al consistorio.

A nuestra llegada a la ciudad de Consuegra el encauzamiento del río Amarguillo nos da la bienvenida vestido con sus mejores galas. Llama la atención el fino reguero de agua que corre por su cuneta central frente a la anchura total del cauce.

La Iglesia mudéjar de San Juan Bautista data del siglo XVI. Como curiosidad cabe mencionar que durante la inundación de 1891 provocada por la rotura de la presa romana que se encuentra aguas arriba y muy próxima, este sólido templo fue la única construcción que quedó en pie tras el paso de las aguas.

Siguiendo las directrices marcadas por una simpática lugareña (no me imaginé la ausencia de puente alguno), cruzamos el Amarguillo dirección a la parte más alta y visitada de toda la localidad...

... sus Molinos de Viento, o como los denominaba el gran hidalgo de capa y espada, gigantes de La Mancha.

Desde este alto las vistas son sencillamente espectaculares.

Situados en el cerro Cadérico se mantienen once de los trece molinos existentes siendo el mejor conservado el denominado Sancho cuya maquinaria funciona tal y como lleva haciendo desde el siglo XVI.

El conjunto de casas y edificaciones que conforman el pueblo rompe con la agradable monotonía que reina en el paisaje manchego.

En el extremo contrario del cerro se encuentra el Castillo. Su construcción se inicia durante el reinado del Califato de Córdoba en el siglo X y actualmente, y desde 1985, se encuentra en constante periodo de restauración.

Llegados a esta hora y después de todo lo admirado y experimentado, parón obligado para reponer fuerzas con un sabroso pisto manchego más que apto para rubricar la ruta... Y HASTA LA PRÓXIMA!.

Perdices ARRiacenses, Febrero 2011

Una vez leí en un blog sobre La Alcarria que las perdices en invierno bebían de la escarcha acumulada en la tierra durante la noche y el día. Esa imagen de perdices alcarreñas o arriacences siempre quedó grabada en mi mente, quizás porque mi estómago captó la indirecta, o simplemente porque me pareció ingenioso, no se, el caso es que sería yo capaz de poder observar in situ dicha imagen?... pues no, como así ha sido, pero que más da!, si de lo que se trataba era de buscar, una vez más, la perfecta excusa para enfundarme las botas, arrancar a la nena y devorar unos cuantos kms de la provincia de Guadalajara mientras admiro la belleza del entorno y la riqueza de su legado, nada más...

De valor estratégico debido a que fue un cruce de caminos obligado hacia Aragón, la localidad de Torija se encuentra estrechamente vinculada a su fortaleza medieval. Data del siglo XV y en ella se hicieron fuertes los navarros durante la guerra que enfrentó a Juan II de Navarra con su primo Juan II de Castilla.

Su colosal Torre del Homenaje sirve de acceso al resto de las dependencias del castillo.

Frente a él se encuentra la bonita Plaza de la Villa. De aspecto típicamente castellano esta estructura se encuentra protegida por viviendas aportaladas que le confieren un sobrio aspecto, y por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya Torre de planta cuadrada realiza a veces funciones de vigía y de guardián de la localidad.

Giro de -90º y de nuevo el castillo ante mis narices. Aunque sea visitable decido no hacerlo, y es que después de un suculento almuerzo rico en grasas el menda no esta para muchos trotes, otra vez será...

Bonitas calles consecución de casas de fachada empedrada confieren al pueblo ese aire sencillo que tanto encandila al forastero...

Dejo atrás Torija y en mi cruce de caminos particular la decisión ya ha sido tomada...

... Brihuega es una de las localidades más bonitas de la Alcarria, no en vano presume de ser El Jardín de La Alcarria, y es que ya Camilo José Cela escribió en su primer Viaje a la Alcarria: "El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia".
La villa que durante mucho tiempo estuvo amurallada aun conserva pequeños tramos como los de la Puerta de la Cadena, en ella se dan cita, entre otros, sus gentes en los quehaceres del día a día.

Como en este caso, alguna de las torres esquineras de la muralla fueron reconvertidas en torre campanario durante la época de la reconquista.

Entrada a la Real Fábrica de Paños de Brihuega, un ejemplo claro de la arquitectura industrial del siglo XVIII.

Frente a la Puerta de Cadenas y en todo su esplendor se encuentra la Iglesia de San Felipe. Auténtica maravilla románica de transición al gótico del siglo XIII, destaca por la sobriedad de sus formas y la belleza de su portada, y por ello, bien merecería ser considerada una pequeña joya de la arquitectura religiosa.

En su fachada principal encontramos este vistoso rosetón cuyas tracerías conforman una estrella de seis puntas.

El interior no defrauda y es que su nave central desprende ese aroma característico de este tipo de templos. La sencillez ornamental solo rota por una sillería en madera monocromática no hace más que acentuar esa simplicidad de formas, genial!.

El Castillo de Piedra Bermeja data del siglo XI y como suele ocurrir en estos casos levantado sobre una antigua alcazaba árabe...

... Linda con el Parque del Molinillo y echando un vistazo a sus alrededores ajardinados no es de extrañar que haya ejercido más de finca de recreo que de auténtica fortaleza militar...

... o no?.

La Iglesia de San Miguel frente al mágico parque ajardinado es prima hermana de San Felipe, no hay más que verla, su similitud en formas y sencillez la delatan.

Poco a poco me alejo de Brihuega y sus ricas mieles para adentrarme por carreteras donde lo único que rompe la bendita monotonía son pequeñas cascadas que tiñen de verde los taludes...

... y algún que otro desvío un tanto "verde" que pica mi curiosidad. Se trata del acceso a una pequeña localidad llamada Valderrebollo.

Valderrebollo es un pequeño pueblecito a la rivera del río Tajuña donde la vida ha de ser muy, pero que muy tranquila a juzgar por el nonagenario oriundo que sale a mi encuentro. Este simpático personaje me hace saber que esta iglesia, del siglo XVI pero con portada románica del siglo XIII, es muy antigua...

... pero no tanto como la Ermita de la Virgen del Prado en la otra margen del río, que como bien me confesó "es muuy antigua, unos mil años o más..." .

Con un calor más que aceptable uno echa de menos no poder desprenderse de la repudiada cazadora ja, ja, lástima de alforja!.
En Cifuentes la Iglesia del antiguo Convento de Santo Domingo me entero que ha sido reconvertido en Centro Cultural del municipio, pero como siempre, servidor prefiere ir por libre.

Tras su imponente nave el culto ha caído ya en desuso tal y como evidencia la ausencia de cruz en lo alto de su espadaña.

Pegada al convento se encuentra la Iglesia de San Salvador del siglo XIII y su portada de líneas clasicistas...

... la occidental, sin embargo, de tradición románica e influencia gótica se denomina de Santiago y ha sido restaurada hace poco.

Con semejante marco es normal que ambos templos hayan quedado unidos por un pequeño parque que sirve al viajero como punto de reposo...

... y observación ja, ja.

Del antiguo Hospital del Remedio del siglo XVI solamente quedan en pié su capilla.

La portada es un bonito ejemplo del estilo gótico isabelino...

... mientras que en su interior la ausencia de retablo imprime ese carácter austero acorde al ejercicio altruista de sus moradores.

Las columnas puestas a modo de arco de la antigua columnata del patio con claustro, sirven hoy en día como decoración del actual parque de tipo anfiteatro.

Inmóvil al paso del tiempo esta antigua portada con blasón sigue ejerciendo de única entrada a su vivienda.

Al Castillo de Cifuentes se llega después de una pista de tierra más propia de una enduro que de un "hierro", en fin, es lo que hay ja, ja.

Actualmente se encuentra en estado de ruina...

... aunque consolidado.

Pero para seros sinceros me quede a sus puertas, una viga a modo de puntal sosteniendo uno de sus muros me echa para atrás, que queréis que os diga...

Eso sí, las vistas espectaculares...

... mires a donde mires ja, ja.

Entre Cifuentes y Trillo se encuentra el pueblo de Gárgoles de Abajo una vez pasado Gárgoles de Arriba, allí pervive esta Iglesia del siglo XVI que aun conserva uno de sus ábsides de estilo románico.

Las numerosas cuevas al pié de la colina sobre la que se asienta la población llevan guardando y enriqueciendo el preciado vino elemento desde tiempos ancestrales. Muchas son reconvertidas en espacios donde disfrutar de la gastronomía, los caldos, pero sobre todo, de la buena compañia y de la hospitalidad de sus gentes.

A ritmo pausado y bordeando el Embalse de Entrepeñas la perfecta carretera se convierte en un constante trasiego de motos y más motos, la vuelta promete...

... pero antes y en el desvío hacia Sacedón, me inmortalizo junto a la localidad de Durón donde es tradición que existió un Convento de los Templarios.

De lo extenso del embalse me quedo con esta instantánea, simplemente cojonuda... Y HASTA LA VISTA PENDEJOS!.